¿Qué es el CPA y cómo se utiliza en la publicidad online?

¿Conoces las diferentes modalidades de pago de anuncios en internet?

Una de las modalidades de pago más beneficiosas para los anunciantes es el CPA, acrónimo del término Coste Por Adquisición. En este artículo te vamos a explicar cómo funciona este método, en qué tipo de publicidad se utiliza y cómo calcularlo.

¿Qué es el CPA?

El CPA o Costes Por Adquisición es una modalidad de pago utilizado dentro de ámbito de la publicidad online en el que el anunciante tan solo paga si el usuario realiza una compra a través un anuncio. Es decir, la empresa anunciante tan solo deberá pagar por ese anuncio si este es finalmente efectivo y la compra se lleva cabo.

No debemos confundir CPA “Coste Por Adquisición” con el “Coste Por Acción”, y es que hay diferencias sustanciales entre ambos conceptos. El Coste por Acción es también una modalidad de pago en el que el anunciante paga según los resultados obtenidos en la campaña de publicidad. Es decir, tan solo paga si el usuario ha realizado una acción determinada como puede ser una descarga, rellenar un formulario, hacer clic etc. El coste por acción también se conoce como Coste Por Conversión.

¿Cuándo se utiliza el CPA?

Aunque esta modalidad de pago puede parecer muy atractiva para el anunciante, no es efectiva en todos los casos. El CPA contempla únicamente las ventas que se realizan a corto plazo, garantizando así un cálculo del ROI positivo.

Por ello, la modalidad de pago de CPA se empleará tan solo en acciones de publicidad cuyos objetivos de ventas sean a muy corto plazo.

Además, la campaña en la que se utilice el CPA deben estar orientadas a la venta. No se podría utilizar este método de pago en campañas de marketing digital cuyo objetivo sea, por ejemplo, el de branding a largo plazo o captación de leads.

Para financiar las acciones de marketing que se llevarán a cabo dentro de este otro tipo de campañas marketing online, se utilizarán otros métodos de pago como pueden ser el CPM (Coste Por Mil), CPC (Coste Por Clic) o CPL (Coste por Lead).

¿En qué tipos de anuncios se aplica el CPA?

Los anuncios más comunes en los que se suele aplicar el CPA son las campañas de publicidad display, remarketing y marketing de afiliación. Esto es debido a que este tipo de anuncios se sirven de anuncios tipo banner, pop ups, email marketing… para promocionar y conseguir ventas en un momento determinado. Por ejemplo, anuncios que ofrecen descuentos, ofertas o promociones puntuales (Black Friday, Ciber Monday, etc.)

Para este tipo de anuncios, es muy importante los diferentes criterios de segmentación del mercado para saber llegar al público objetivo de la campaña. Sin un correcto proceso de segmentación, los anuncios no serán efectivos, ya que se mostrarán a usuarios que no interesan y las ventas serán menores.

Igualmente, al pagarse únicamente por venta, los soportes no cobrarán por mostrar dichos anuncios al no haberse realizado ninguna compra a través de ellos.

Esta es una de las razones por las que los soportes y plataformas prefieren otros métodos de pago de anuncios. Con el CPA corren el riesgo de no recibir una retribución si no se realiza ninguna compra, a pesar de haber prestado su espacio publicitario.

¿Cómo se calcula el CPA?

El CPA es una métrica que debe pactarse con el soporte antes de realizar la campaña. Por ello, debe calcularse en función de los objetivos reales que se van a cumplir con la acción publicitaria.

Para ello hay que tener en cuenta algunos factores como el valor promedio de la orden, dicho de otra manera, cuánto va a costar generar el pedido de la venta.

El precio a pagar por cada venta puede ser fijo o variable. El anunciante puede pactar un precio fijo previo con el soporte, por el cual pagará cada vez que se realice la compra. Este método sería efectivo únicamente para e-commerces cuyos artículos no tengan precios muy dispares.

Otra forma es pactar un porcentaje en función al precio del carrito. El anunciante pagará un porcentaje como comisión en relación de la venta que se ha llevado a cabo a través del anuncio.

Principales criterios de segmentación utilizados en markerting

¿Qué sería del marketing sin la posibilidad de segmentar?, ¿sería efectivo lanzar mensajes, campañas o productos a diestro y siniestro en mercados que se desconocen?, ¿se pueden hacer campañas dirigidas a consumidores sin más, sin un público bien definido? La respuesta es no.

Un elemento fundamental del marketing es la segmentación, que nos sirve para definir correctamente el mercado al que se dirige una determinada campaña. Cuanto más se precise a quién se dirige esta campaña, mayor será la posibilidad de obtener un retorno de la inversión, decidiendo correctamente qué acciones debe realizar, este consumidor al que conocemos mejor gracias a dicha segmentación.

¿En qué consiste la segmentación?

La segmentación no es más que saber distinguir y clasificar en grupos diferenciados, cuyos integrantes cumplen unas características determinadas. De esta manera, definimos distintos perfiles para saber cuál o cuáles de estos nos interesan para nuestra estrategia de marketing y cuáles no.

¿Qué se puede segmentar?

Dentro del marketing se puede segmentar todo aquello que forme un grupo heterogéneo, y cuya clasificación y criba pueda resultar interesante para el proyecto. Podemos segmentar todo aquello de lo que se tengan datos.

Uno de los procesos de segmentación más comunes es el de segmentación de mercados, y es casi imprescindible en todas las campañas de marketing digital. Sin embargo, se pueden segmentar muchas otras cosas que sean interesantes para la campaña: una base de datos de clientes, una lista de direcciones de correo, emails…etc.

En función a lo que se vaya a clasificar se usarán unos criterios de segmentación u otros. A continuación, veremos cuáles son los más utilizamos en el proceso de clasificación.

criterios de segmentación en marketing digital

Principales criterios de segmentación en marketing

Existen ciertos criterios genéricos, muy populares y que son los más utilizados segmentación de mercados…

Criterio demográfico

Es el criterio de segmentación que clasifica al mercado en función a datos demográficos que suelen ser: edad, sexo, estado civil, profesión, educación, poder adquisitivo…etc.

Este criterio es uno de los más utilizados ya que los aspectos demográficos influyen en la manera de consumo. Nuestro producto suele tener más éxito en una franja de edad determinada, por un tema de hábitos muy evidente. Una persona de 80 años no realiza la misma actividad física que una de 20. De manera que por ejemplo una marca de deportivas se enfocará más al segundo segmento.

Además, esta distinción demográfica suele aplicarse en la primera fase de la criba, para reducir un mercado demasiado amplio. Así pues, lo primero que haremos será limitar el público objetivo a criterio demográfico.

Criterio Geográfico

Se basa en clasificar a al mercado en función de su localización geográfica. Esta localización puede ser tan amplia o ajustado como se quiera. Puede ir desde un país o un continente, hasta un barrio de una ciudad concreta. Es un criterio muy útil para aquellas empresas que solamente operan en una zona geográfica muy delimitada.

También, es posible que una misma marca o producto pueda ser entendida y consumida de una manera muy diferente entre una zona geográfica u otra. El clima y la cultura suelen tener un impacto directo en los hábitos de consumo. Por ello, las acciones y campañas de marketing tienen que adaptarse a estas diferencias, haciendo una clasificación geográfica previa.

Criterio Psicográfico

Este criterio tiene en cuenta el estilo de vida del mercado: gustos, hobbies, tiempo de ocio…etc. Va un paso más allá al criterio demográfico y aporta otros datos relevantes en función al estilo de vida que lleva el público objetivo.

Es un tipo de criterio muy útil para aquellas empresas cuyos mensajes y productos están muy orientados a cubrir necesidades referentes al ocio y el tiempo libre.

Pueden clasificarse en función a parámetros como: gusto por la naturaleza, afición al fútbol o a cualquier otro deporte, interés por la moda,…etc.

Criterio basado en el comportamiento

Este criterio tiene en cuenta la manera en la que el público se comporta con producto o marca. Tiene que ver con los diferentes hábitos de consumo del potencial cliente. De qué forma el consumidor utiliza el producto y cuál es su actitud frente a este.

En este criterio se tienen en cuenta factores del público como: qué espera obtener con el producto, si la compra es recurrente, nivel de fidelización con la marca, consideraciones con respecto al precio…etc.

 

Para llevar a cabo una segmentación es importante saber cuáles son las características del público objetivo al que se dirigirse. Además de realizar un exhaustivo análisis del mercado para poder definir los perfiles a segmentar.

Y tú, ¿qué otros criterios de segmentación conoces?  Cuéntanoslo a través de Twitter.

¿Cuál es el significado de KPI y porque son vitales para el marketing digital?

Seguro que muchos de vosotros habéis escuchado, e incluso estáis familiarizados con el término KPI; pero quizás no hayáis reflexionado en profundidad sobre la mejor manera de utilizarlo y cómo sacarle el mejor partido posible. Vamos por partes.

¿Qué es un KPI?

KPI son las siglas del término en inglés Key Performance indicator, o lo que es lo mismo, Indicadores Clave del Rendimiento en su traducción al castellano. Son aquellas métricas que nos aportan información sobre el estado de un proyecto con respecto a los objetivos de negocio establecidos. Los KPIs sirven para obtener una referencia, un estatus, del desempeño y rendimiento de cualquier acción o proyecto en relación a unos objetivos marcados. Los KPIs pueden evaluar el rendimiento de un individuo, grupo u organización.

Esencialmente los KPIs ayudan a las empresas a entender qué tal lo están haciendo en relación a los objetivos fijados, si están haciendo lo correcto y si las tácticas empleadas para acercarnos al objetivo son los idóneos; o si por el contrario nos estamos alejando de la meta establecida.

Los KPIs sirven para darnos respuestas. Para que las respuestas que esperamos nos aporten valor, sean clarificadoras, y nos puedan orientar adecuadamente sobre el mejor camino a seguir. Las preguntas que formulemos deben ser inteligentes y estar alineadas con las conclusiones que nos deben proporcionar las claves suficientes para hacer una valoración del resultado de las acciones que estamos ejecutando.

Los KPIs aportan pragmatismo. Cuanto más compleja es una organización, más convenientes son los KPIs para evaluar la situación de la compañía.

Un elemento importantísimo en el establecimiento de estas métricas es que cada una de ellas tiene que tener una vinculación directa con alguno de los objetivos estratégicos establecidos. Si cuando pensamos en la formulación de un KPI no somos capaces de ver, de manera casi intuitiva, la relevancia de la métrica en relación con el objetivo trazado, es que el KPI no es correcto.

Los KPIs son casi siempre magnitudes financieras o numéricas, formuladas bien como números o bien como ratios. La objetividad es un principio inherente a los KPIs.

Desafortunadamente, a menudo existe una desconexión entre lo que puede ser medido y lo que debería ser medido. Existen algunos datos más accesibles y cómodos de recolectar que otros. La posibilidad de acogernos a estas métricas, aunque no aporten valor, o tanto valor, es siempre una tentación. Analizar antes de establecer un KPI su nivel de acceso y recolección es una tarea ineludible.

 

¿Por qué son tan importantes los KPI para el marketing digital?

Los KPI son imprescindibles para desperdiciar la menor parte posible de nuestro presupuesto de marketing. Si no medimos el éxito o fracaso de cada una de las acciones que desarrollamos, difícilmente podremos saber si estas acciones son acertadas o no. La mejor manera de evaluar el rendimiento de nuestras acciones es estableciendo hitos, metas específicas, que nos ayuden a identificar el “performance” de nuestra inversión. Sin la medición adecuada no podremos nunca conseguir un retorno de la inversión.

En definitiva, los KPIs nos permiten optimizar nuestras estrategias para obtener el mejor resultado posible. Además, nos ayudan a matizar y definir mejor nuestros objetivos, e incluso reorientarlos para que siempre respondan a las preguntas que necesitamos éstos nos respondan.

Dependiendo de la situación de la compañía, su grado de madurez, el contexto en el que se encuentra la sociedad y por supuesto el objetivo estratégico específico elegido, los KPIs deberán diferentes, no sólo en cuanto a sus magnitudes; sino conceptualmente hablando.

Dada la facilidad de medición intrínseca al marketing y a la publicidad digital, existen muchas métricas disponibles y accesibles sin tener la necesidad de desarrollar escenarios de medición complejos. Lo de verdad determinante es discriminar el KPI mejor vinculado con el objetivo.

¿Qué características deben cumplir los KPIs?

¿Quieres saber cómo establecer unos buenos KPIs? Es muy sencillo, basta con seguir la regla S.M.A.R.T por las iniciales de sus características en inglés:

Específicos (Specific)

Para definir un KPI debemos ser concretos y elegir un indicador que delimite lo mejor posible el acercamiento a la realidad que queremos evaluar.

Medibles (Measurable)

Para obtener datos válidos los KPIs deben ser medibles en unidades. Las métricas deben estar expresadas en cantidades numéricas o porcentajes.

Alcanzables (Attainable)

Los KPIs deben ser realistas y alcanzables. Lo contrario lleva a la frustración. Los KPIs deben estar alineados con los recursos de que disponemos para obtenerlos; es decir deben ser accesibles de una manera natural.

Relevantes (Relevant)

Escoge únicamente los KPIs que sean importantes, que respondan cuestiones que tengan relación con la marcha de la empresa. Elige únicamente los que te aporten datos útiles. A veces menos es más.

Temporales (Time – bound)

Debemos poder medir y cuantificar los KPIs en un periodo de tiempo determinado. La delimitación del marco temporal en el que tendrá lugar la medición es decisiva. De nada sirve obtener una métrica si no la ponemos en un contexto temporal. Se trata de utilizar periodos que te den suficiente información y que puedas revisar sin perder la referencia de la tendencia.

Diferencia entre Retargeting y Prospecting

La posibilidad de que un usuario aterrice en tu “landing page” o en tu web y acceda directamente a tu plataforma de pago, activando una venta, es casi ciencia ficción. La realidad es muy diferente, y se necesita realizar un gran esfuerzo en tiempo y recursos, con mucho trabajo y paciencia, para que un usuario concrete una venta y se convierta en cliente.

Lo habitual es que cuando un usuario acceda a tu página por primera vez no convierta de inmediato; sino que abandone la misma sin realizar ninguna acción. La táctica de captación la constituiría el prospecting, la estrategia de persecución, una vez que el cliente potencial abandonó la página, la constituiría el retargeting.

En realidad ambas acciones, captación y “recuperación, retargeting o remarketing” llevan mucho tiempo utilizándose en publicidad digital, en distintos canales y con diferentes fórmulas, antes de que se convirtieran en las tácticas esenciales de cualquier acción de publicidad programática.

En el ámbito programático el concepto es el mismo. La diferencia más clara con las opciones que ofrece la publicidad “convencional” estriban en que en el canal programático ambas acciones se pueden ejecutar prácticamente a la vez, pertenecerían a una misma táctica, configurándose como un mismo proceso combinado, con dos fases diferentes. La operativa se realizaría desde la misma plataforma.

¿Qué es el prospecting?

El prospecting es un proceso de trabajo que tiene como objetivo atraer a clientes potenciales. En la publicidad online el prospecting consiste en la colocación de anuncios en sitios web de terceros, impactando al público, a la audiencia, que cumpla con las características que definamos. Esos requisitos deben ser los que mejor encajen con el perfil del grupo objetivo, al que queremos ofrecer nuestro producto o servicio, para lo cual es muy importante definir correctamente dicho público objetivo previamente. Un equipo con experiencia en marketing y publicidad tendrá más posibilidades de ajustar la acción y no desperdiciar presupuesto que un “trading desk” que no cuente con esa experiencia.

¿Qué es el retargeting?

El retargeting es una de las técnicas que más utilizamos en las campañas de marketing digital, como ya explicamos en el artículo sobre remarketing o retargeting. Esta técnica está pensada para maximizar las ratios de conversión.

Cuando un usuario llega a nuestro sitio web y lo abandona sin finalizar la acción considerada objetivo de la campaña, es cuando podemos pasar a activar la acción de retargeting, la cual intenta recuperar a este usuario gracias a un anuncio personalizado colocado en otras webs por las que el usuario navegue posteriormente.

El objetivo es que el usuario pueda volver a nuestro sitio web y finalizar la compra (o acción requerida). La diferencia operativa con el prospecting reside en que en el retargeting sólo impactas a los usuarios que previamente han visitado tu web.

En el retargeting es muy importante ir separando a los usuarios que ya han ejecutado la acción (o compra) esperada, para no seguir mostrando los mismos anuncios a dichos usuarios.

En la ilustración se expone de manera simplificada el proceso completo:

Fuente: Instapage.com

Diferencia entre retargeting y prospecting

En el prospecting adquirimos impresiones en páginas de terceros para impactar a nuevas audiencias. A tal efecto, y de una manera descriptiva, se pueden utilizar diferentes tácticas o líneas de activación:

  • Líneas abiertas, sin apenas filtros o restricciones de segmentación, donde se compra en el entorno más amplio posible. Aumenta la cobertura, y así la posibilidad de impactar a posibles interesados, y el precio es el más económico de todas las tácticas. Esta línea se debe optimizar desde el principio para desperdiciar los mínimos impactos posibles. Cuanto más abierta (menos segmentaciones) tiene la táctica empleada mayor grado de optimización necesita.
  • Líneas contextuales: Se apuesta por encontrar a clientes potenciales en un entorno y contenidos específicos alineados con las características y atributos del producto o del grupo humano potencialmente propenso a interesarse por la empresa o producto que se anuncia.
  • “White lists”: Listas cerradas con soportes, dominios específicos, atendiendo a un contenido concreto.
  • Compra datos “third party”: Cookies de perfil e intereses afines al prototipo representado por nuestro cliente potencial.

El retargeting utiliza básicamente los datos de los usuarios (First Party Data) que ya han visitado el sitio web, pero no llegaron a comprar, para devolverlos al proceso de compra mientras visitan otras webs. Aunque el retargeting es útil para cualquier tipo de anunciante, está especialmente indicado para tiendas online, en las que un usuario ha llegado incluso a rellenar el carrito de la compra; pero finalmente no ha realizado el último paso, sin concretar el proceso de compra, abandonando la mercancía.

El retargeting se puede implementar en distintas fases del proceso. Cuando un usuario aterriza en nuestra landing y se va sin navegar por las diferentes secciones, ni interesarse por ningún producto ni contenido específico; cuando el usuario se ha interesado por algún producto o sección de la web, y después de un rato abandona el sitio; y finalmente cuando abandona el carrito sin culminar la acción que ya hubiese comenzado.

Cada fase tiene que tener su “Call To Action” específico, y unos mensajes y creatividades concretos que respondan a la fase en la que se encuentra el usuario. En esta parte es imprescindible que la agencia creativa y la de medios confluyan y puedan alinear sus posturas.

Otra posibilidad es la de gestionar estas campañas con un trading desk que tenga la capacidad de adecuar los mensajes a cada fase del proceso e incluso pueda realizar las piezas.  Un equipo que tenga la experiencia suficiente, que haya convivido con experiencias programáticas, así como gestionado campañas multimedia y responsabilizándose del tipo de mensaje que necesita cada fase. Es una opción muy recomendable para que acción sea exitosa.

¿Son compatibles el retargeting y el prospecting en una misma campaña?

No sólo son compatibles; sino que son acciones totalmente complementarias. Ten en cuenta que al principio lo más probable es que partamos de un sitio web sin apenas usuarios y por tanto necesitaremos invertir en la compra de audiencias para dar a conocer nuestro producto y atraer a esas audiencias a nuestros territorios para que profundicen en dicho conocimiento. Necesitamos volumen, masa crítica suficiente de usuarios para que el proceso tenga continuidad.

El proceso combinado se resumiría de la siguiente forma:

  1. Conseguir nuevos clientes potenciales. Es fundamental hacer un esfuerzo por atraer nuevos clientes que ayuden a la empresa a crecer.
  2. Conseguir que el mayor número de clientes potenciales se conviertan en clientes de hecho. Es fundamental que optimicemos constantemente los procesos de venta para que nuestro negocio sea verdaderamente rentable.

Qué es el Ad server y para qué sirve

El gran desarrollo que se ha producido en la publicidad online en los últimos años ha originado la aparición de nuevas herramientas que optimizan el retorno de la inversión. Estas tecnologías hacen que la gestión de las campañas de publicidad display en internet se realicen de una forma mucho más efectiva, sencilla e inteligente. Una de estas herramientas es el llamado Ad Server.

En el artículo de hoy voy a tratar de explicar, de la forma más clara y sencilla posible, cómo funcionan y qué papel desempeñan los Ad Servers dentro del ecosistema publicitario en internet. Especialmente en la compra programática de publicidad.

¿Qué es un Ad Server?

Un Ad Server es básicamente un servidor de anuncios. Cuando hablamos de Ad server nos referimos a un “Third Party Ad Server”. Por definición los Ad Servers son tecnologías que se contratan a terceros para gestionar la publicidad digital. Se trata de un tipo de software especializado, usado tanto por agencias como por soportes, al que se accede vía browser, y que se encarga de servir los anuncios en los diferentes espacios publicitarios disponibles en los medios online.

Un Third Party Ad Server tiene dos funciones básicas:

1ª. Servir las creatividades publicitarias a la máquina (dispositivo) de los usuarios.

2ª. Contar y rastrear la denominada entrega, “delivery” en el argot publicitario, de la publicidad emitida.

 “Si el Ad Exchange era el mercado, el Ad server es el responsable de la logística y distribución de los productos. Se encarga de gestionar los espacios disponibles y distribuir los anuncios más apropiados en relación a las necesidades de cada situación.” 

ad server

Figura 1. Gregory Cristal. Ad serving technology

¿Cómo funciona un Ad Server?

Su función no es otra que la de servir anuncios, pero bajo un protocolo determinado. Filtra y procesa la información para servir los anuncios en los diferentes soportes en función de los intereses de los usuarios.

En la figura 1 se muestra un esquema muy básico del funcionamiento de un Ad Server, y como el Ad server procesa los flujos de datos (de información) que necesita el Ad server para operar. El Ad server “cuenta”, determina, el espacio disponible, utilizando un módulo creado a tal efecto, y en paralelo decide la creatividad, las piezas y formatos, que se van a servir de acuerdo con la disponibilidad de inventario y las características de los usuarios a los que se quiere impactar. El Ad server determina dónde y a quién se sirve cada pieza disponible, cargada previamente para su posterior “delivery”.                                                                                   

Una vez más las cookies son nuestras aliadas. Al acceder un usuario a una página web, toda la información de su navegación y comportamiento (por ejemplo, si hace clic o no, dónde y con qué frecuencia lo hace…etc.) queda registrada en las cookies del navegador. El Ad server se basa en esa información para definir el tipo de usuario, lo que nos proporciona la información imprescindible sobre el sexo, la edad, la demografía y el comportamiento de navegación de éste, para así entregar las piezas/creatividades más alineadas con ese usuario y los objetivos de la campaña.

De esta manera el Ad server es capaz de servir el anuncio más adecuado posible, definiendo un público objetivo al que se dirige la campaña. Esta operación la realiza el Ad server de forma automática, en milésimas de segundos, y además lo hace de forma asíncrona (no se cargan a la vez la publicidad y el contenido de la web), de esta manera el usuario no es consciente de que existe un proceso que determina que se le estén “sirviendo” unas creatividades, y no otras, y además no ralentiza la carga de la página.

El proceso sería el siguiente…

  1. El usuario accede a una página web donde se registran las cookies del “Third party Ad Server” en el navegador. Aprovecho para explicaros la denominación de “third party(por si aún no habéis leído el artículo del blog donde lo explicamos). Las cookies son denominadas “third parties cookies (cookies de una empresa diferente, de un tercero…) porque no pertenecen al propietario de la web o sitio a la que ha accedido el usuario. Pertenecen a una empresa diferente, a la propietaria del ad server, es decir a un tercero en discordia. Esta consideración es muy importante porque los usuarios deben prestar su consentimiento no sólo a las cookies del sitio por donde navegan (first party, o cookies propias), sino también a las de la empresa que gestiona la publicidad.
  2. El navegador conecta con el servidor donde está alojada la web a la que ha accedido el usuario y éste responde enviando un código HTML.
  3. El espacio destinado a incluir un anuncio tiene un código HTML con un ID, que avisa al servidor de anuncios para que le sirva una creatividad.
  4. El Ad server, recibe la orden de buscar un anuncio para ese espacio publicitario. Según el ID específico, busca el anuncio adecuado en función a la información que las cookies le han suministrado.
  5. Una vez encontrado un anuncio que cumpla los requisitos y se adapte al target de la campaña, el ad server lo enviará al espacio publicitario, al hueco o ventana que la web ha abierto para servir las piezas publicitarias.

Os muestro un ejemplo de un código (un tag) de uno de los mayores Ad servers del mercado (Doubleclick) para que veáis como son y qué tipo de información aportan:

src=”http://ad.doubleclick.net/ABC/publisher/zone;topic=abc;sbtpc=def;cat=ghi;kw=xyz;tile=1;slot=728×90.1;sz=728×90;ord=7268140825331981?

Lo primero que aparece en el código es el Ad server, el nombre de la web, y luego todas las especificaciones necesarias para servir la creatividad correctamente, la ubicación de la pieza, el tipo de formato, su tamaño, aportando finalmente el identificador arriba mencionado.

Uso del Ad Server. Equipo

Los Ad server han evolucionado y su manejo es cada vez más intuitivo y fácil, pero necesitan de personas que lo manejen con soltura y que eviten fallos en su ejecución. Los encargados de subir las campañas, así como de realizar su seguimiento, planificación y optimización para el posterior análisis de los resultados, son los llamados “traffickers”.

Mi experiencia me dice que para manejar bien un Ad server los traffickers necesitan organización, método, concentración e idealmente conocimiento del entorno; es decir del cliente, su competencia y las características del producto. Muchas agencias tienen magníficos traffickers, pero en general están aislados en su laboratorio y desconocen la realidad del mercado. Nuestro grupo de especialistas está integrado y son los mismos planificadores, traders, los que manejan e implementan y suben también las campañas con la eficiencia que supone combinar la tecnología con el conocimiento.

equipo ad server

¿Quiénes usan el Ad Server?

El Ad server está siempre presente en el proceso de compra de campañas de display digitales. Y lo hace tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda. Esto es válido también para las campañas compradas vía programática. En este caso, el mecanismo es el mismo; pero con tres elementos nuevos que participan en el proceso y de los que ya hemos hablado en otros posts:

  • SSP
  • DSP
  • Ad Exchange

Estos sustituyen al Ad server en la identificación de la pieza que se debe servir, y el Ad server se ocupa “sólo” de servir físicamente la pieza.

Muchos de los DSPs (Demand side platforms) contienen un servidor, con lo que desde la misma herramienta se pueden servir las piezas y a la vez realizar la operación de selección y compra de espacio. Trabajar con un servidor externo y activar la compra con un DSP distinto es otra opción también válida.

Ad server para soporte

Desde el punto de vista de la oferta, el Ad server sirve para controlar y gestionar los anuncios que aparecen en sus webs. El Ad server analiza la disponibilidad de inventario existente para unas determinadas características y fechas. Conocer la disponibilidad de espacio publicitario es imprescindible para que el medio tome las decisiones oportunas en relación a su política comercial, conociendo la oferta a su disposición.

Para los soportes el Ad server es de gran ayuda, ya que les permite trabajar con multitud de anunciantes, segmentar por público objetivo y optimizar los formatos de publicidad display, aumentando así su oferta y por lo tanto incrementar los ingresos procedentes de la publicidad.

Ad Server como anunciante o agencia

Desde el lado de la demanda, los Ad server sirven para automatizar la publicación de los anuncios sin la necesidad de buscar manualmente los medios cuyo público objetivo se adapte al del anuncio que se va a servir.

Una vez lanzado el anuncio, el Ad server permite rastrear y así proporcionar al anunciante los principales datos de la campaña, para valorar si ésta ha cumplido los objetivos en relación con determinadas métricas, como clics, impresiones… etc.

Para los anunciantes o agencias los Ad servers son muy importantes. Dan acceso a las estadísticas de campaña, lo que permite evaluar y optimizar las mismas, y realizar los cambios necesarios en tiempo real para la mejor consecución de los objetivos.

Y hasta aquí el artículo de hoy. Esperamos verte pronto de nuevo por el blog y recuerda que puedes contactarnos aquí.

Cómo calcular el ROI de tu estrategia de Marketing Digital

La tecnología nos permite hacer una medición cada vez más precisa de los resultados de nuestras acciones de marketing digital. Esta información es de vital importancia para estudiar cómo mejorar el impacto de nuestras campañas en la red. Todas las acciones de marketing digital se pueden perfeccionar. Siempre hay algo que falta, algo que sobra, mensajes que no conectan con la audiencia, o creatividades que se pueden mejorar.

Se trata de llegar al público objetivo de una forma más eficiente para maximizar el beneficio. Sin embargo, si no medimos, difícilmente sabremos que algo falta y cómo lo podemos optimizar. Y para eso contamos con la famosa fórmula del ROI.

¿Qué es el ROI?

ROI son las siglas del acrónimo en inglés “Return Of Investment”, traducido al castellano como “Retorno de la inversión”. Es una fórmula económica cuyo objetivo es calcular el beneficio obtenido de las acciones empresariales, en este caso en las acciones de marketing online.

Lo que nos viene a decir es qué porcentaje de ganancias hemos conseguido con las ventas sobre el dinero total invertido en ellas. Es decir, cuánto ganamos de los esfuerzos realizados en marketing.

¿Qué necesitamos para calcular el ROI?

Una de las principales ventajas que tiene el marketing digital es que casi todo es medible. Podemos hacer seguimiento de prácticamente todas las interacciones de los usuarios con nuestro negocio (visitas, clics, pedidos, descargas…etc.) y por ende controlar, medir y analizar la efectividad de nuestras campañas a través del ROI.

Para calcular el ROI tan solo necesitamos:

Ingresos

Datos concretos de los ingresos obtenidos por la campaña que queremos analizar. Podemos calcular el ROI general de toda la inversión en marketing digital, pero también de campaña o acciones concretas por separado. Para ello tan solo tenemos que tener claro de dónde proviene cada ingreso y beneficio obtenido.

Inversión

Datos sobre los costes de esa campaña o acción de marketing digital, el dinero total invertido para llevarla a cabo. Recuerda que para tener datos precisos del ROI, debes tener en cuenta todos los gastos implicados (herramientas de pago, creatividades, costes de personal según el tiempo invertido…).

Es decir, al realizar por ejemplo una campaña de publicidad en Facebook Ads, no solamente contaremos los 1.000 euros invertidos si no también el coste de creación y configuración de la campaña (costes de oficina, horas-hombre, creatividades, pagos de herramientas de seguimiento…).

Ten a mano lápiz y papel o mejor aún una hoja de Excel para recoger y ordenar todas estas informaciones. Lo siguiente es conocer y aplicar su fórmula.

¿Cómo calcular el ROI?

Para calcular el ROI debemos aplicar su fórmula matemática: ROI= (Ingresos – Inversión) / Inversión

El resultado final suele expresarse en porcentaje, por lo que el resultado final se multiplica por 100. Tendríamos ROI= ((Ingresos – Inversión) /Inversión) x100.

formula-ROI
Fórmula ROI. Fuente: Cicerocomunicacion.es

Ejemplo sencillo de cómo aplicar ésta fórmula.

A continuación, vamos a aplicar la formula ROI para calcular el retorno de la inversión con un ejemplo muy sencillo.

Creamos una campaña de remarketing en la que invertimos un total de 5.000€. Al finalizar la campaña obtenemos unos beneficios de 20.000 euros. Por lo tanto, aplicando la fórmula:

(20000 – 5000) / 5000 = 3

El ROI de esta campaña ficticia sería de 300%. Por cada euro invertido se ha obtenido un beneficio de 3 euros.

¿Y si el objetivo de mi campaña no es el de ventas?

Puede ser que el objetivo principal de tu campaña de marketing online no sea el de conseguir ventas directas. Puede que tu objetivo sea hacer branding o generar leads, ¿Podemos aplicar el ROI en estos casos?

Las campañas de branding tienen unos efectos más bien a medio o largo plazo. Estas acciones no nos arrojan una cifra de retorno exacto. Por lo tanto, debemos establecer una serie de KPIs (indicadores de rendimiento) en función a los objetivos de la campaña. Por ejemplo, ¿aumentan búsquedas orgánicas de la marca? ¿aumenta el número de seguidores y/o menciones en redes sociales?

Las campañas de Branding tienen una mayor dificultad a la hora de calcular el retorno en términos monetarios. Ya que contribuyen a las ventas, pero no tienen una incidencia clara visible en ellas. Podemos hacer estimaciones en porcentajes, pero no tendremos el dato preciso. Es preferible englobarlas en el ROI general de todas las acciones.